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La Espiral Virtuosa

“La Razón, la Naturaleza, la Necesidad y los Efectos de la Unión de los Creyentes con el Cristo”, de Carlos Marx.

en septiembre 14, 2011
karl marx

karl marx

En 1835, Carlitos Marx no era aún el Ateo que todo mundo cree que fue. En algún momento de sus estudio religiosos, Marx tuvo inclinaciones profundamente Cristianas, con una percepción del Cristo, que nada tiene que ver con la imagen manipulada que las sedicentes Iglesias Cristianas fraguaron para apoderarse del control ideológico de la humanidad. Hizo una composición literaria, una “disertación latina”, sobre el reinado de Augusto: “An Principatus Augusti merito inter feliciores rei publicae Romanae aetates numeretur”.

En esa disertación religiosa, Marx aborda el tema planteado en el Evangelio de San Juan, XV, 1-14, “la razón, la naturaleza, la necesidad y los efectos de la unión de los creyentes con el Cristo”. Marx apunta esencialmente a la Moral religiosa, y hace un comentario histórico y filosófico de este tránsito: “intenta demostrar que la Unión del Hombre con el Cristo, hecha necesaria para la Moral impura de los paganos, nos permite elevarnos a la Virtud Cristiana, más humana y más dulce que la virtud de los estoicos, más elevada y más pura que la de los epicúreos”, según lo manifestó Augusto Cornú.

De ese mismo periodo, es la disertación alemana “Reflexiones de un Joven sobre la Selección de una Carrera, que nos parece extraordinariamente importante, para su divulgación. Retomo a Cornú:

“En la selección de una Carrera, dice Marx, no debemos obedecer ni a la ambición, ni a un entusiasmo pasajero. Esta selección, por otra parte, no depende únicamente de nuestra voluntad; en gran proporción es determinada, en efecto, por las circunstancias y por el medio en que vivimos: “No siempre poemos abrazar la profesión para la que nos creemos destinados; el curso de nuestra vida social se desarrolla ya antes de que podamos determinarlo. Debemos tener en cuenta en esta selección nuestras aptitudes intelectuales y físicas, para no ser inferiores a nuestra tarea, y considerar ante todo la posibilidad, más o menos grande, que nos ofrece una Carrera, para trabajar por el Bienestar de la Humanidad. Esto debe desviarnos de las profesiones que transforman al Hombre en un instrumento pasivo, o que lo alejan de la actividad práctica; porque -y aquí vemos el esbozo de una concepción fundamental de Marx- para hacer Obra Útil es necesario no separar el Ideal e la Realidad, el Pensamiento de la Actividad Práctica.”

“El final de esta disertación es una verdadera profesión de Fé. Marx proclama que el Hombre eleva y ennoblece su Alma si consagra su vida al bienestar de la Humanidad; y que el sentimiento de consumar una buena obra, digna de la admiración y el reconocimiento de los corazones generosos, le da una fuerza moral, que nada puede abatir.”

Esa Profesión de Fé, juzgada un tanto patética e idealista, por Cornú, “no era una vana y hueca retórica, sino la primera y ardiente afirmación de un Ideal por el que iba a sacrificarlo todo.”

La tal disertación, tiene, además otro gran encanto, que sublima la actitud rebelde y revolucionaria de Carlos Marx. La disertacción era, al mismo tiempo, un manifiesto contra las actitudes represivas de las autoridades, orientadas a mantener totalmente bajo control a la Educación. La disertación era, así, un manifiesto de la Rebeldía del joven Marx ante la represión educativa y el falso cristianismo.

Y algo deben anotar lo moralinos educadores, que hacen del castigo y el autoritarismo su método pedagógico favorito, aun en esta era de transición y transmutación galáctica: Marx, en su vida de estudiante, con el grupo de sus amigos, originarios de Trévoris, “del que formaba parte”, se dedicó a “una via alegre y disipada, tanto, que hasta fue condenado a un día e cárcel por embriaguez y alboroto nocturno.”

“Una litografía de la época, nos lo muestra con sus camaradas en el Hotel del Caballo Blanco. Se bebe y se baila alegremente; y en un rincón, Marx contempla la escena con el aire un poco siniestro de un genio romántico. La frente alta, la mirada penetrante y poderosa, bajo el arco marcado de las cejas, la nariz repulgada y el pliegue voluntarioso y duro de la boca, apenas atenuado por un naciente mostacho, atestiguan su carácter, a la vez serio y grave, duro y valiente, su personalidad, ya fuertemente marcada en el adolescente.”

Marx y Jenny Westfalia

Marx y Jenny Westfalia

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One response to ““La Razón, la Naturaleza, la Necesidad y los Efectos de la Unión de los Creyentes con el Cristo”, de Carlos Marx.

  1. Pidel dice:

    Intentando desprestigiar a la persona mas relevante de los últimos dos siglos junto a Freud?

    Ya bastante tuvimos con la reiteración de la mentira y la desestructuración del lenguaje del señor Goebbels

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